ENTRAR Y SALIR DE CASA


A algunas personas la idea de poder entrar y salir de sus casas sin que el perro les brinque encima, les ensucie o rompa la ropa les parece algo muy difícil o imposible de lograr y las cosas se complican cuando se tiene más de un perro porque, obviamente, el problema crece y se multiplica.

Empecemos por el principio, cuando llega el cachorro a casa desde ese momento se le debe corregir el que ponga sus manitas sobre nuestras piernas, es importante que desde que empieza a relacionarse con nosotros aprenda a saludarnos sin brincar.

Y si bien el cachorrito puede demostrar su gusto por vernos llegar, con el paso de los meses tenemos frente a nosotros a un “adolescente” que, estará más fuerte, será más grande y puede tender ahora no sólo a brincar sobre nosotros para saludarnos sino como muestra de dominio y ni que de decir de un perro adulto al cual se le ha permitido que salte encima, muerda (aunque sea jugando) las manos, la ropa, los brazos.

Así que si desde pequeño le mostramos la manera correcta de recibirnos, será sólo cuestión de reforzar ese comportamiento en sus diferentes etapas de desarrollo.

A continuación les proporciono algunos consejos que pueden ayudar a que el o los perros los dejen entrar o salir de sus casas sin problema:

  • Cuando ustedes entren o salgan, no hagan contacto visual ni hablen con el o los perros, esperen a que estén calmados.
  • Si recién están empezando a trabajar con ellos para que se queden quietos cuando ustedes entran o salen, traigan pequeñospedacitos de galletas o algo que a su perro le guste mucho para poder darle la orden para que se siente y premiarlo en cuanto lo haga. Poco a poco se podrán ir retirando los premios con comida y los substituiremos por caricias.
  • Adiestrar al perro en obediencia será muy útil para poder mandarlo a una ordenespecífica y que se calme (por ejemplo: sentado; echado).
  • Esta forma de entrar y salir de casa deben hacerlo todos las personas que tienen contacto con los perros, ya que si alguien permite un comportamiento inadecuado, sólo logrará que ellos se confundan y esto entorpece el adiestramiento.

Ya comentamos que es ideal desde que el cachorro llega a casa que le enseñemos que no debe pararse de manitas para saludarnos; lo recibimos tranquilamente, le ayudamos a que se siente o por lo menos que se quede quieto y ahora si, podemos saludarlo, si se entusiasma mucho y comienza a brincar, suspendemos el saludo y lo volvemos a tranquilizar.

No hacer contacto visual, no hablarle y no tocarlo ayuda a que el perro se controle y además no estamos respondiendo a su comportamiento alterado y además transmitimos con nuestro cuerpo, un mensaje de rechazo, esto es, cada vez que el se acerque, sin tocarlo, giramos en sentido contrario, levantamos la pierna para impedir que pueda llegar hasta nosotros. Con esto estamos aplicando la Técnica de extinción, consiste en que el perro descubre que cuando el tiene un determinado comportamiento, no obtiene lo que desea y deja de hacerlo. Les pido que recuerden esto porque más adelante volveremos con algo muy interesante.

Es muy importante tener a la mano el refuerzo positivo (trocitos de salchicha, galleta, su juguete favorito, etc.) para que, en cuanto el perro se quede quieto podamos premiar esa conducta; estamos reforzándole que,  por esto que acaba de hacer, obtuvo algo que le gusta mucho. Está demostrado, también como técnica de aprendizaje que lo se aprende de forma agradable, tiende a repetirse; recordemos que el perro aprende a base de repeticiones, así que debemos ser constantes y no perder la paciencia.  Es importante que reforcemos inmediatamente el comportamiento  adecuado con algo que al perro le guste mucho; con el paso de los días, el perro lo hará mejor y más rápido así que ahora daremos el premio dejando pasar unos segundos, así trabajaremos unos días, después empezaremos con lo que son los refuerzos secundarios : las caricias.

Cuando queremos empezar a enseñar a nuestro perro un determinado comportamiento, usamos los refuerzos primarios : comida o juguete (algo que sabemos que el perro prefiere sobre todas las cosas); cuando ya está trabajando ese comando, podemos meter el refuerzo secundario (caricias), el cual se da  antes del refuerzo primario ( por ejemplo: caricia e inmediatamente después, comida). El perro recibirá con el mismo grado de motivación la caricia. Unos días después se trabajara aleatoriamente refuerzo primario y secundario y otras veces solamente el refuerzo secundario.

Una observación: Para que el perro realmente trabaje con gusto por recibir comida, juguete o caricias, no debe estar saturado de ellos. Esto es, si todo el tiempo le damos aquello que le gusta tanto, perderá su efectividad, así que guardemos estos estímulos para que trabaje motivado.

Ahora nuestro perro sabe perfectamente cómo queremos que se comporte cuando entramos o salimos de casa, ¿recuerdan que les mencione la “técnica de extinción”? Bueno pues debemos tener en cuenta que algo que no se reafirma, tiende a dejar de hacerse. Si el perro ya nos recibe correctamente, no brinca, no muerde, se queda sentado esperando, no olvidemos que ocasionalmente debemos reforzar ese comportamiento, motivarlo para que siga haciéndolo; ¿cómo? Pues un trocito de comida, una caricia, una palabra, cualquier cosa que él disfrute y que le reafirme que lo está haciendo…          ¡sensacional!!.

ACUDIDO AL LLAMADO


Cuando uno tiene un perro espera que se establezca una relación  de afecto y que este siga a su dueño pero esto no siempre sucede y así nos encontramos  casos en los que le llaman y el perro no acude o peor aún, que se resiste a acercarse y huya o se enfrenta.

La idea de que el perro procure estar cerca de nosotros tiene su origen en el hecho de que es un animal de grupo, sabe estar junto a otros miembros de lo que considera su manada pero que el perro nos siga y acuda cuando le llamamos responde a la jerarquía que tenemos sobre él. Para el perro la idea es clara: puede escoger acudir o no cuando le llaman cualquier miembro del grupo pero cuando le ordena el líder esto es se convierte en una orden, lo debe hacer.

Pero la cosa no es tan sencilla como parece, detrás de esto hay una serie de elementos que deben reunirse para que se obtengan buenos resultados, el perro debe de reconocer el liderazgo pero también debe confiar y querer al que esta dando las ordenes. Todos seguramente hemos visto al perro que le llaman en un tono que evidentemente es de enojo y el perro quizá se acerque pero lo hace temeroso y desconfiado.

A continuación les menciono algunas formas de manejo para fomentar un acudido al llamado correcto:

  • Utilicen el nombre de su perro para cosas positivas y ordenes dadas por primera  vez. Nunca lo regañen utilizando su nombre.
  • Comiencen a trabajar el acudido al llamado en un sitio cerrado y con pocos distractores, de manera que el perro  pueda centrar su atención en el ejercicio.
  • Cuando lo estén enseñando a venir al llamado, refuercen con algo que al perro le resulte muy atractivo (comida o juguete por lo general es lo más utilizado), cuando el perro ya se sensibilizó a llegar y recibir su gratificación, antes de dárselo, acarícienlo primero y luego den el premio, poco a poco se dejarán dar premios y sólo recibirá caricias.

  • Cuando el perro llegue a ustedes hagan que se acerque lo suficiente para tomarlo del collar, darle el premio o caricia y dejarlo libre de nuevo.
  • Al trabajarlo a mayor distancia pueden ayudarse con otra persona que controle la correa o pónganle una extensión a la correa para que ustedes mismos puedan atraerlo suavemente hacia ustedes.
  • Aún cuando el perro ya haya aprendido a acudir al llamado no olviden de repente utilizar refuerzos intermitentes (ocasionalmente y de manera aleatoria se le premiara para que no disminuya su motivación)

DISCIPLINA O CASTIGO


Frecuentemente acudo a dar consulta por problemas de comportamiento, desafortunadamente la mayoría de las veces solicitan mis servicios cuando ya se ha convertido un problema la relación del perro con los integrantes de la familia y también casi siempre el origen de estos conflictos es causado por el manejo de los dueños.

Obviamente si llevamos un perro a casa vamos a establecer con él una relación afectiva, será un miembro más del grupo familiar y muchas veces tendemos a consentirlo o ser tan permisivos que nunca dejamos claro cómo queríamos que se comportara, así que pasa el tiempo, nuestro amigo crece y con él también crecen los problemas, porque se puede ir convirtiendo, primero en un adolescente malcriado y respondón y poco tiempo después en un adulto que, probablemente nos quiere mucho, pero no aprendió a respetarnos.

Esto le crea problemas a todo los miembros de la familia y muchas veces a quienes pudieran estar al alcance del perro: vecinos, personas en la calle, otros perros, etc. Al adquirir un perro no aceptamos un compromiso sólo con el perro, también con nosotros mismos y con la sociedad.


Estar consientes que debemos disciplinar a nuestro perro desde el principio, hará las cosas mucho más fáciles para todos: El perro sabrá cómo debe comportarse siempre, esto le dará mucho equilibrio y tranquilidad; nosotros le estaremos dando la imagen correcta de quienes somos y cómo está integrado, jerárquicamente hablando, el grupo en el cual está incluido, con esto estaremos creando una relación sana y confiable entre él y nosotros y por consecuencia, la sociedad agradecerá que tengamos un perro educado y bien portado.

Es importante que no confundamos disciplina con castigo; disciplina significa “Conjunto de normas que rigen una actividad o una organización”, con base en esta definición podemos ver que nuestro trabajo, nuestras labores diarias, nuestro diario vivir, tiene una disciplina, bueno, pues lo mismo aplica para nuestro perro, al disciplinarlo le estamos enseñando “las normas que rigen en nuestra forma de vida”,  si decidimos incluirlo en nuestra vida pues también resulta lógico pensar que debemos darle a conocer las reglas que tenemos en casa  y que deberá seguir para vivir todos en armonía. Para que nuestro perro comprenda y aprenda estas normas o reglas, nosotros debemos ser consistentes y firmes.

También es muy conveniente que nos quede claro que el castigo como técnica de enseñanza no funciona y existen razones muy bien fundamentadas para llegar a esta conclusión: El castigo, como forma de enseñanza deberá tener tres características:

1ª.- El castigo implica dolor o malestar.

2ª.- Debe ser simultaneo, esto quiere decir que en el momento que el perro comete el error, es castigado.

3ª.- Debe ser permanente: cada vez que él cometa la falta, deberá estar alguien a su lado para aplicar el castigo.

Como verán, aunque alguien decidiera trabajar con su perro a base de castigos, es imposible!!!.

Ahora veamos otros aspectos por los que descalificaríamos esta “técnica”:

  • A nadie le gusta aprender con base en el dolor o el maltrato.
  • Se deteriora la relación afectiva que debe existir entre nosotros y nuestro perro, aprenderá a tenernos miedo, perderá la confianza que debería unirlo a su dueño.
  • La motivación y el gusto por trabajar para nosotros no puede ir de la mano con el miedo, la desconfianza, la ansiedad o el stress.
  • Un perro estresado no está en las condiciones adecuadas para entender un mensaje, una orden o una enseñanza.
  • El perro al crecer y madurar, puede presentarse, ya como un adulto, y responder al castigo con agresión.
  • Si el castigo provoca dolor, recordemos que de dolor o miedo también se muerde.

¿Recuerda cuantas veces tuvieron que enseñarle a usted cuando era pequeño a apagar la luz al salir de su cuarto? ¿a guardar sus juguetes?…Seguro que fueron muchas, hasta que lo aprendió y lo convirtió  en un hábito… bueno pues habrá que trabajar de igual manera con lo que quiere enseñarle a ese ser vivo que usted decidió invitar a vivir en su casa.

Es muy importante que se establezca, desde que el perro llegue a casa, lo que se le va a permitir y lo que estará prohibido, seamos pacientes pero firmes, mantengamos la calma pero seamos consistentes.

MENSAJES ADECUADOS


Muchas personas se desesperan por el comportamiento de su perro, continuamente  escuchamos quejas como: “siempre que llego a casa me brinca y en ocasiones me muerde la ropa o me lastima” o “le ordeno que venga y no me hace caso”; o bien  “le doy una orden y no me obedece” y podríamos seguir  y seguir con los ejemplos.

En esta ocasión me gustaría invitarlos a que revisen la forma en que se comunican con sus perros, porque podemos estar dando un mensaje con las palabras pero otro muy diferente con el lenguaje corporal; también podemos utilizar un comando pero en un tono que no es el correcto.

Mucho del comportamiento del perro es consecuencia del estado de ánimo que presenta el dueño así que si tenemos un perro que fácilmente se sale de control y se pone eufórico, lo ideal es comportarse tranquilo ante él, hasta que se calme, entonces estará en el estado de ánimo correcto y podrá trabajar mejor y ser premiado.

Otro ejemplo: si damos las ordenes gritando podemos provocar que el perro se  angustie, se intimide o incluso que se ponga agresivo; por supuesto que si el perro se equivoca o ha cometido una falta podemos mostrar nuestra desaprobación pero con autoridad, no podemos perder el control: gritos, golpes, etc. darán por resultado un efecto negativo: aprenderá a tenernos miedo, a desconfiar de nosotros o como dije antes, hasta a responder atacando (y puede que lo haga por miedo, no necesariamente por ser un perro bravo).

Podemos estar dando una orden para que se quede echado o sentado o quieto y el perro no obedece, revisemos si nuestro lenguaje corporal coincide con nuestro tono de voz ya que podríamos estar dando una orden verbal con el tono adecuado pero utilizar un lenguaje corporal equivocado o viceversa.

Recuerden que el perro es capaz de percibir muchas cosas, nuestro estado de ánimo es una de ellas, así que tengamos esto muy presente para poder relacionarnos correctamente con ese perro que necesita confiar y respetar a la persona que está junto a él, dando los mensajes correctos.

INTROSPECCION


Hoy quisiera dedicar unos minutos para que podamos revisar internamente, ni siquiera es necesario que lo comentemos con nadie pero, por supuesto si deseamos hacerlo y creemos que ello servirá para retroalimentar nuestra información pues será una buena opción.

Los invito a que pensemos cómo somos; cómo manejamos nuestro afecto, nuestros momentos de ira, cómo pedimos las cosas a las demás personas (con cariño, con miedo, con inseguridad, con autoritarismo, etc.) ; porque lo que creo es que no somos iguales con todo el mundo y habrá personas a las que los tratemos con respeto, otros con cariño y otros quizá hasta groseramente.

¿Para que hacer esta reflexión? El darnos cuenta de cómo manejamos diferentes situaciones nos permitirá conocer un poco más de nosotros y podrá servirnos para percatarnos de que tal vez necesitamos modificar ese comportamiento y…también reflejará la manera en que nos relacionamos con  nuestro perro. A fin de cuentas somos de una determinada manera y la reflejamos en todo lo que hacemos.

Si dedicamos unos minutos a pensar: ¿cómo me relaciono con mi perro? ¿cómo lo corrijo? ¿qué imagen tendrá él de mi? ¿me ve con respeto? ¿me tiene miedo? ¿se alegra de verme? ¿me sigue confiado o ni siquiera sabe que estoy ahí? Y pueden agregar cualquier cantidad de preguntas que surjan en su mente.

Si le preguntamos a un amigo, a un pariente, a un empleado, que nos diga cómo somos o cómo lo tratamos, puede ser que no nos diga la verdad…pero nuestro perro demostrará auténticamente lo que siente, lo que le inspiramos y, si somos observadores, nos estará dando una respuesta muy objetiva que nos servirá de mucho para saber que hacer.

Y, ¿eso de que me sirve? Pues podremos saber si necesitamos modificar nuestro trato con nuestro perro: ser más tolerante, o más paciente, o más firme o más claro en los mensajes que transmitimos, etc. y ¿qué cree? eso se reflejará en su trato con las demás personas. Sin darnos cuenta, a muchos de nosotros nuestros perros nos han enseñado a ser mejores seres humanos. Al convivir con ellos, muchos sacamos lo mejor que tenemos dentro, nuestra calidez, paciencia, firmeza, solidaridad, estabilidad, sensibilidad, etc.

Con este sencillo ejercicio, podremos tener una idea más clara de cómo somos, cómo tratamos a los demás y si con ello estamos obteniendo el efecto deseado.

¡Ah, una ventaja más!!! No le tienen que pagar  a su perro por la “consulta psicológica”!

AFECTO Y CARICIAS

Por supuesto que la gran mayoría de nosotros adquirimos un perro porque nos gusta convivir con ellos, darles afecto y cariño es algo muy natural en esa interacción que se establece con ellos pero en ocasiones podemos caer en “errores” que pueden traer consecuencias.

Saturación.- Esto es que los acariciamos demasiado, mucho tiempo y por lo general a cambio de nada; basta que el perro esté junto a nosotros y comenzamos a acariciarlo, prácticamente sin darnos cuenta. Resultado: Pues que si el perro disfruta de las caricias, al recibirlas en exceso pierden su eficacia como premio o gratificación. Le pongo un ejemplo: piense en algo que a usted le guste comer mucho, que sea su platillo preferido y durante dos meses no coma otra cosa, mañana, tarde y noche coma sólo eso… creo que podría terminar por dejar de ser su plato favorito ¿verdad?. Pues lo mismo aplica para que su perro continúe disfrutando de sus caricias, para que le sigan interesando, habrá que dárselas cuando se las haya ganado. Lo mismo será con los premios y botanas.

Cuando el perro está alterado.- Lo hemos visto muchas veces, el perro está agresivo, o nervioso o desconfiado o inseguro; puede estar exageradamente inquieto, brincando por todas partes, saltando sobre los dueños. También puede estar completamente intimidado por la lluvia y/o los truenos; por los cohetes y fuegos artificiales en el cielo, etc. ¿y que hace el dueño? ¡Lo acaricia!! tratando de calmarlo; de detener su agresión; para impedir que siga saltando sobre él, etc. En realidad, lo que está haciendo es reforzar esa conducta que trata de detener.

¿Por qué tendría que detener o cambiar un comportamiento el perro si cada vez que lo hace recibe un refuerzo positivo? ¿Acaso no fuimos nosotros mismos los que le enseñamos que cada vez que hiciera algo bueno, recibía un premio? El perro no sabe si lo que está haciendo es bueno o malo, lo que él sabe es que cuando se comporta de esa manera, lo acarician…¿por qué habría de dejar de hacerlo?.

Ahora surge la pregunta…¿Entonces cuando puedo y debo acariciar o premiar a mi perro?

Pues cuando venga al llamado, cuando obedezca un comando, cuando esté relajado, cuando se muestra sumiso, cuando está a punto de cometer una equivocación y obedeció que se detuviera.

Solo una anotación más: Cuando el perro llegue y le pida (en realidad le está ordenando) que lo acaricie o que le dé un bocadillo, aún cuando sea con una cara de ternura que ablandaría a cualquiera…NO lo haga. Ignórelo por unos instantes y después de que él haya dejado de insistir, ahora si, llámelo, déle una orden (sentado, echado, quieto, etc.) y acarícielo o prémielo.

Con este sencillo manejo le habrá transmitido varias cosas: a) que él no le puede ordenar; b)que usted es quien tiene el control; c) que debe estar calmado para recibir una gratificación y d) que como es algo que él deseaba mucho, la disfrutará intensamente.


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